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Vuelven a tropezar

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 21 nov
  • 2 Min. de lectura

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Alcobendas vuelve a tropezar exactamente el mismo sitio donde ya se dejó los dientes varias veces. Ahora llega Voltio, la “nueva alternativa de movilidad sostenible”. Y uno ya ni se enfada: simplemente bosteza. Porque esto no es innovación. Esto es repetición. Esto es insistir en lo que ya sabemos que no funciona.



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No hay que ser urbanista, economista ni pitoniso para verlo: ya lo intentó el iluminado tecnológico de Roberto Fraile y ya fracasó. Primero fueron los patinetes eléctricos. Duraron lo mismo que un cubo de hielo en agosto. Después llegaron las motos eléctricas de ACCIONA, acompañadas del mismo entusiasmo institucional, las mismas declaraciones solemnes, las mismas fotos delante de los vehículos. ¿Resultado? Otro fracaso. Retiradas. Invisible uso real.


Luego vinieron los coches eléctricos de car-sharing. Otra presentación brillante, otro brindis por una movilidad moderna y verde. Otra desilusión. Todo vendido como el salto al futuro cuando era, claramente, un salto al vacío.


Ahora cambian el adhesivo en la puerta, ponen sonrisas nuevas en la foto y lo llaman Voltio. Pero es el mismo invento que no funcionó entonces y no funcionará ahora.


Porque el problema no es el logo, ni el color del coche, ni el plan de comunicación. El problema es que Alcobendas no tiene las dimensiones ni la configuración para que este modelo tenga sentido. Aquí nadie alquila un coche eléctrico para moverse dentro del municipio. Nadie. El único uso real es bajar a Madrid o subir de Madrid. Y ya está. Si se usa, es por necesidad puntual, no porque esta “movilidad del futuro” haya cambiado nada.


Y para rematar la ironía: ni San Sebastián de los Reyes, nuestra ciudad vecina, ha aceptado jamás un proyecto así. No por falta de modernidad, sino porque ahí aún queda algo que aquí parece haberse olvidado: sentido común.


Lo peor no es que se repita el error. Lo peor es la sospecha que flota en el aire: ¿esto es realmente por utilidad pública, o simplemente otra oportunidad para que alguien firme un contrato, coloque un proyecto y se haga una foto?


Porque añadir más vehículos aparcados sin uso, más estaciones vacías y más inventos “smart” que nadie quiere ni necesita no es modernidad.


Es ruido.

Es postureo.

Es urbanismo decorativo.


Alcobendas no necesita más experimentos fallidos. Necesita gestión real. Y esto, una vez más, no lo es.


Miguel Ángel Arranz

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