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Alcobendas, donde los premios se ganan… con tarjeta.

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 14 nov
  • 2 Min. de lectura

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Que nadie se engañe. Alcobendas no ha sido elegida Ciudad Europea del Deporte porque aquí se respire deporte por cada esquina, ni porque tengamos las mejores instalaciones del continente, ni porque nuestros vecinos sean atletas olímpicos en potencia. No. El motivo es bastante más prosaico: se paga.


Sí, has leído bien. No es un reconocimiento oficial de la Unión Europea, ni del Consejo de Europa, ni de ningún organismo público internacional. Lo entrega una asociación privada llamada ACES Europe, que se dedica, literalmente, a repartir títulos honoríficos a golpe de talonario. En este caso, el Ayuntamiento de Alcobendas ha pagado 12.100 euros (IVA incluido) para poder usar el logotipo de “Ciudad Europea del Deporte 2025”. Un negocio redondo… pero para ellos.


Y no es la primera vez. Este “premio” se ha convertido en una especie de franquicia: se paga la inscripción, se paga la licencia de uso del logo, y se cumplen las “obligaciones” que impone la asociación, como organizar eventos deportivos (pagados, claro) para justificar el título. Todo perfectamente engrasado. Una especie de pay-to-win municipal, donde el prestigio se alquila por cuotas.


Mientras tanto, el vecino de Alcobendas, que se levanta temprano para ir al polideportivo, creerá ingenuamente que su ciudad ha sido galardonada por ser un referente en el deporte. Nada más lejos de la realidad. Lo que hay detrás es un premio de escaparate, un sello de cartón piedra comprado para poder salir en la foto, emitir una nota de prensa y, cómo no, ponerle la medallita al alcalde de turno.


Porque eso sí: el logotipo se luce con orgullo. Rueda de prensa, acto institucional, y titulares en medios locales. “Alcobendas, Ciudad Europea del Deporte 2025”. Suena bien, ¿verdad? Lástima que sea más marketing que mérito, más artificio que realidad. Un premio que lleva años degradado, repetido en decenas de municipios europeos al mismo tiempo y que ya solo sirve para confundir a los vecinos y adornar los folletos municipales.


Así que la próxima vez que veas el logo brillante de “Ciudad Europea del Deporte” en un cartel, recuerda: no es un trofeo, es una factura.


Miguel Ángel Arranz

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