El juguete roto de Pedro Sánchez
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 1 sept
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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ha fracasado en su intento de controlar al Grupo PRISA, es decir, la Cadena SER y El País. Primero buscó que financiasen un canal de televisión afín y, después, que aumentasen los comentarios positivos hacia su gestión. Como no lo consiguió, ha optado por asaltar RTVE, el único medio que puede controlar directamente.
Su estrategia es clara: fichar periodistas y opinadores afines procedentes de la SER y El País, con sueldos astronómicos, para garantizar un relato favorable en TVE y RNE. Con el dinero de todos los españoles, ha creado una maquinaria de propaganda que busca maquillar su imagen y blindar su narrativa.
La televisión pública se ha convertido en un juguete caro y roto, sostenido a base de dinero público, opinólogos a sueldo y titulares complacientes.
Pedro Sánchez no pudo controlar a PRISA, y en su rabieta, se compró RTVE. El problema es que los españoles pagan el precio… y la confianza ciudadana sigue desplomándose.
La operación, además, ha generado un profundo malestar entre los propios trabajadores de RTVE, que denuncian falta de independencia editorial, favoritismos en los fichajes y desvío de recursos millonarios hacia contratos opacos. La televisión pública, que debería ser neutral y plural, se ha convertido en el altavoz de Moncloa.
Mientras tanto, el presidente intenta consolidar su control sobre la narrativa política, pero los datos de audiencia y credibilidad muestran una realidad incómoda: los ciudadanos buscan información en otros medios. Sánchez ha conseguido su juguete, pero el juguete está roto… y el coste lo asumimos todos.
Miguel Ángel Arranz



