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la izquierda entra en modo pánico total

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

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La fotografía lo dice todo: tensión, miedo y un silencio incómodo que pesa más que cualquier eslogan. Porque esto ya no va de ideologías, de bandos ni de Victimismo S.A. Esto va de algo mucho más simple: han pillado a dos figuras clave del PSOE y los han mandado a prisión. Y eso, para la maquinaria de la izquierda, es inadmisible. Inasumible. Imperdonable.


Y ahora empieza el espectáculo. La izquierda ha salido con todo. Ya se ha activado la artillería pesada mediática e institucional: Franco, exhumaciones, memoria histórica, jueces fachas, violencia de género, Día de la Mujer, cambio climático, Trump, Putin, Milei, marcianos fascistas… todo sirve. Da igual si tiene relación o no. La cuestión no es explicar el caso, es tapar la vergüenza.


Porque claro, esto no es un concejal de un pueblo de Cuenca pillado con facturas de chorizos. Esto es el ex número dos del PSOE y exministro de Transportes. Un hombre de absoluta confianza del presidente. La persona que controlaba millones en contratos durante la pandemia. Y ahora, presuntamente, el protagonista de una trama digna del mejor guión de Narcos versión Moncloa.


Mientras tanto, Pedro Sánchez ya habrá activado el protocolo: modo fantasma.


Desaparecerá del mapa. O se inventará uno de esos viajes improvisados a un lugar remoto donde hablará de lo de siempre: la paz mundial, el planeta, los derechos humanos, las ballenas, lo que toque. Lo importante es no estar aquí dando explicaciones.


Eso sí, dejará las instrucciones claras a sus ministros: hablar de todo menos del tema. ¿Qué veremos?


Reportajes interminables sobre el franquismo.


Debates lacrimógenos sobre desigualdad.


Feminismo en versión pancarta.


El enésimo programa especial sobre el fascismo imaginario.


Editores, tertulianos y tuiteros de nómina atacando al juez.


Y cómo no: la conversación reciclada sobre la “amenaza ultraderechista”.



Todo vale, menos decir la verdad. Van a rebuscar hasta en la adolescencia del juez que ha dictado la medida. Si aparcó en doble fila hace veinte años, si saludó a Feijóo en una recepción, si fue a misa, si su tío abuelo llevaba bigote en 1942. Lo que sea con tal de desacreditar, ensuciar y confundir.


Porque cuando no pueden negar los hechos, atacan al mensajero. El problema es que esta vez no es un rumor, no es un bulo, no es un meme de Twitter. Es una realidad judicial:

Ábalos y Koldo, a prisión.


Eso, en cualquier democracia seria, haría temblar al gobierno. En España, en cambio, se intentará convertir en un capítulo más de entretenimiento político. Un episodio más del “no pasa nada”. Una nueva temporada del “la culpa es de la derecha”.


Pero no. Esta vez la mentira no tapa el olor. Esta vez no hay cortina que alcance. Esta vez la grieta está en la cúspide del poder. Y por mucho que intenten distraer, esto no se borra.

Esto no se relativiza.


Esto salta por los aires. Y sí: la izquierda española ya ha decidido ir a por todas. Porque cuando se hunde la reputación, solo queda defender el poder. Y lo están haciendo con un miedo que, por fin, ya no son capaces de disimular.


Miguel Ángel Arranz

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