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Son cifras (no busquéis nada más)

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 21 oct
  • 2 Min. de lectura

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Las cifras no opinan. No tienen ideología, ni sesgo, ni intención. Son lo que son. Y cuando los números golpean con tanta contundencia, sobran los discursos, los eufemismos y las interpretaciones.



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Los datos oficiales del Ministerio del Interior reflejan una realidad que nadie debería maquillar: los delitos sexuales han crecido en España y la proporcionalidad de autores no nacidos en nuestro país es desproporcionada respecto a su peso poblacional. Es un hecho. No una opinión. No una manipulación.


Son cifras. Cifras que deberían bastar por sí mismas para que quienes gobiernan asuman que algo falla, y que la política criminal, educativa y social necesita una revisión profunda. No se trata de señalar, sino de entender, prevenir y actuar en estos colectivos.


Porque cuando los números son tan claros, tan contundentes, tan duros, solo cabe una reacción: responsabilidad. Y esa palabra —responsabilidad— parece cada vez más ajena a quienes prefieren el relato antes que la acción.


Esto no va de etiquetas, ni de excusas sobre inadaptación o oportunidades. Va de legalidad, de orden, de control y de rigor. Va de que el Estado cumpla su función con firmeza, sin mirar hacia otro lado, garantizando que quien delinque responda ante la justicia y que la sociedad esté protegida.


La seguridad ciudadana no es una cuestión de relato. Es una obligación del Estado. No es ideología, es gestión. No se trata de dividir, sino de afrontar la realidad con datos, con recursos, con prevención y con justicia efectiva.


No vale esconder los datos por miedo a las conclusiones. No vale exagerarlos para convertirlos en munición política. No vale callar, ni manipular.


Hay que hacer algo.

Sí, claro que hay que hacerlo.

Y cuanto antes, el que no sepa estar en nuestro país tendrá que volverse al suyo de origen.


Miguel Ángel Arranz

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