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POR SI ALGUNO SE CREE TODAVÍA QUE ÉSTOS DEFIENDEN AL OBRERO

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 10 sept
  • 2 Min. de lectura


No pasaría absolutamente nada por llevar a tus hijos a un colegio privado. En serio, no hay ningún problema: cada padre es libre de elegir la educación que considera mejor para sus hijos, ya sea pública, concertada o privada. Esa es la libertad individual. Pero aquí la clave está en la hipocresía. Y lo de Pablo Iglesias e Irene Montero es, sencillamente, de manual.


Porque no es que lleven a sus tres hijos a un centro privado de Las Rozas pagando 1.500 euros mensuales. No. Lo grave es que han construido todo su discurso político atacando precisamente eso: la educación privada. Nos han intentado vender durante años que quienes apuestan por colegios privados son clasistas, que lo hacen porque “no quieren que sus hijos se mezclen con gitanos, magrebíes o familias humildes”. Palabras textuales de su entorno político.


Y ahora, resulta que son ellos los que reniegan de la pública y eligen la privada. Los mismos que nos sermoneaban desde el púlpito de la superioridad moral. Los mismos que nos han dicho que ellos defienden al obrero, al inmigrante, al pobre. Pero cuando llega la hora de la verdad, para ellos lo ancho y para los gestionados lo estrecho.


Este es el gran problema de la izquierda en España. Consejos vendo que para mí no tengo. Nos tratan como si fuésemos aborregados, pensando que basta con repetir eslóganes sobre feminismo, igualdad, defensa del trabajador o lucha de clases para mantener a la gente bajo control. Pero la realidad es otra: ni la extrema izquierda ni la izquierda que presume de progresista cumple lo que predica.


Lo hemos visto mil veces: defienden la escuela pública, pero llevan a sus hijos a la privada. Defienden la sanidad pública, pero se tratan en clínicas privadas. Dicen que luchan por los trabajadores, pero cobran sueldos astronómicos y se blindan privilegios. Es mentira. Siempre lo ha sido.


El problema no es el colegio privado. El problema es la doble moral. El problema es que mientras ellos se reservan la libertad de elegir lo que consideran mejor para su familia, intentan imponernos un discurso y unas reglas que ellos mismos no cumplen. Y ese, amigos, es el retrato más nítido de esta izquierda que vive mejor que aquellos a los que dice defender.


Miguel Ángel Arranz

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