Nos toman por GILIPOLLAS
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 24 sept
- 2 Min. de lectura

Lo de este Gobierno ya no es ni doble moral ni cinismo político, es directamente un insulto a la inteligencia de todos los españoles. Hace apenas unos días veíamos al presidente de España pavoneándose en los micrófonos y en las cámaras, vendiendo el cuento de que había que aislar a Israel, de que había que suspender la Vuelta Ciclista, de que había que reprobar, sancionar y hasta señalar públicamente a cualquiera que no siguiera su guion de propaganda. El discurso era claro: mano dura, aislamiento internacional, embargo… toda la parafernalia de gesticulación barata que tanto gusta a Moncloa.

Pero cuando llega el momento de pasar de la palabra al hecho, de demostrar con actos lo que predican con tanto teatro, se descubre la farsa: España “deja de comprar armas”… pero solo un poquito. Una cláusula. Un matiz. Un “sí, pero no”. Una de esas trampas dialécticas que se traducen en titulares grandilocuentes para la parroquia progresista y en cero consecuencias reales.
Pedro Sánchez cree que nos puede engañar con fuegos de artificio. Cree que basta con una frase altisonante en una rueda de prensa para tapar la incoherencia de fondo. Pero la verdad es otra: se jacta de exigir a otros lo que él mismo no está dispuesto a cumplir. Con Israel, con la OTAN, con Marruecos, con Europa… todo es lo mismo: palabras huecas, postureo internacional y después, la letra pequeña que desmonta el titular.
La pregunta es: ¿nos toma por idiotas o es que ya lo somos por seguir tragando este circo? Porque a estas alturas hay que tener claro que no se trata de un desliz, ni de un error, ni de un malentendido. Se trata de una estrategia calculada: engañar a la opinión pública con gestos superficiales, mientras en la trastienda se negocia otra cosa bien distinta.
El Gobierno de Pedro Sánchez no gobierna, manipula. No decide, improvisa. No defiende principios, vende titulares. Y si alguien todavía cree que detrás de todo este teatro hay convicciones, que se lo haga mirar: lo único que hay es propaganda, puro humo, vacío absoluto.
España merece seriedad, coherencia y liderazgo. Lo que tenemos es a un presidente que cree que puede tratarnos como a menores de edad, como a súbditos sin criterio. Y eso, señor Sánchez, es lo que de verdad indigna: nos toma por GILIPOLLAS.
Miguel Angel Arranz



