Más Ministerios que Comunidades… y Cero Responsables.
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 21 ago
- 2 Min. de lectura

España tiene 22 ministerios y 17 comunidades autónomas. Y, sin embargo, cuando llega una catástrofe, un incendio, una riada o un terremoto, nadie sabe quién manda. El gobierno central parece pintar menos que un florero en un despacho oficial. Y lo más grotesco es que los grandes defensores del modelo autonómico —ese que se ha convertido en el mayor cáncer político y administrativo de este país— lo usan como arma arrojadiza según sople el viento.

Cuando interesa, las comunidades exigen “autonomía” y gritan “Madrid no se meta”. Pero cuando el problema les explota en la cara, entonces piden ayuda, reclaman recursos, culpan al gobierno central… y el gobierno, en vez de liderar, se esconde detrás de la maraña autonómica para escurrir responsabilidades.
Lo surrealista llega al descubrir que las competencias en prevención y gestión de emergencias están repartidas entre cuatro ministerios distintos:
Ministerio del Interior → Protección Civil y coordinación general.
Ministerio para la Transición Ecológica → BRIF, incendios forestales, gestión ambiental.
Ministerio de Sanidad → Protocolos en catástrofes, pandemias y riesgos para la salud pública.
Ministerio de Defensa → Activación de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Cuatro ministerios, cientos de altos cargos, miles de asesores… y ningún mando único.
El resultado es una cadena de retrasos, reuniones infinitas y protocolos que nadie aplica. Porque si ya cuesta que un ministerio funcione, imagina coordinar cuatro, cada uno con su agenda política, su propia estructura y su guerra interna por el protagonismo.
Y en este caos aparece la figura decorativa por excelencia: el delegado del Gobierno.
En teoría, debería ser “la voz del Estado” en cada comunidad autónoma. En la práctica, es un cargo inútil. Cuando ocurre una catástrofe:
No coordina nada.
No puede ordenar nada.
Y lo máximo que hace es leer un comunicado redactado desde Madrid.
La pregunta es sencilla:
¿Para qué queremos delegados del Gobierno si no tienen competencias, presupuesto ni autoridad?
Es otro ejemplo de estructura carísima diseñada para colocar amigos del partido y mantener el postureo institucional.
España es el único país de Europa que duplica estructuras, multiplica organismos y divide competencias hasta el infinito. Tenemos más ministerios que comunidades autónomas y, aun así, ni un mando único para gestionar emergencias.
Cada tragedia se convierte en un espectáculo político: fotos, ruedas de prensa, reproches cruzados… y ninguna solución real.
Miguel Ángel Arra



