Llegan tarde
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 11 nov
- 2 Min. de lectura

La imagen lo retrata perfectamente: un partido envejecido intentando parecer juvenil a golpe de TikTok. «Bolaños tiene más años que un bosque», dicen para hacer gracia… pero lo único que muestra es desesperación. El Partido Socialista sabe que ha perdido a los jóvenes y ahora intenta recuperarlos con vídeos cómicos, filtros y coreografías. Ridículo y tardío.

Porque los jóvenes de hoy no son los ingenuos que ellos creen. No se tragan la solidaridad impostada de quienes viven instalados en despachos, ni la igualdad de escaparate que solo aparece en discursos de campaña. Tampoco compran la libertad de expresión selectiva que se activa o se censura según convenga. La lucha de clases, los panfletos sindicales y el victimismo estructural ya no venden. Ese relato huele a viejo, a naftalina política.
Los jóvenes ven su país hundirse lentamente: vivienda imposible, salarios que no dan para nada, inseguridad creciente, servicios que funcionan peor y un futuro cada vez más estrecho. Por eso buscan alternativas. Y sí, están desplazándose a la derecha del arco político porque ahí al menos escuchan hablar de esfuerzo, de oportunidades reales, de trabajo, de seguridad, de responsabilidad individual. Algo que reconocen como suyo, no como un sermón del pasado.
Y otro golpe para el PSOE —el que más les duele— es que, hoy en día, muchos jóvenes apuestan más por su fe y por la religión que por su propio gobierno. Prefieren creer en algo que les da sentido y estabilidad antes que confiar en instituciones que viven de la propaganda y las ocurrencias. Hay chavales que han encontrado en la fe lo que no encuentran en la política: coherencia, reglas claras, comunidad y propósito. Eso sí que es un cambio de ciclo. Y no lo vieron venir.
Mientras tanto, el PSOE insiste en ondear banderas que ya no emocionan a nadie. ¿Qué joven llega a un trabajo preguntando por la sección sindical para afiliarse? Ninguno. Es un concepto extinguido. Un fósil del pasado que solo defienden quienes nunca han pisado la realidad laboral actual.
Ahora, en pleno pánico, intentan hacerse un hueco en TikTok. Quieren simular modernidad, ironía, simpatía. Pero los jóvenes no son tontos: detectan la impostura al segundo. Saben cuándo un político se disfraza para ocultar que no tiene nada sólido que ofrecer.
La verdad es simple: si España no gira, los jóvenes buscarán otros caminos porque sienten que el país ya no es suyo. Y el PSOE, que ha participado activamente en el deterioro, pretende ahora recuperar su confianza con vídeos de 15 segundos.
Demasiado tarde.
Los jóvenes ya se han marchado.
Han cambiado de rumbo, de discurso… incluso de fe.
Y lo peor para el Partido Socialista es que ese tren ya no vuelve a pasar.
Miguel Ángel Arranz



