La verdadera cara de la izquierda: violencia como forma de oposición
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 15 sept
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Lo ocurrido este fin de semana en la Vuelta ciclista a España no es un simple episodio aislado de protesta. Es un síntoma, un reflejo de lo que la izquierda radical entiende como política: violencia, boicot y odio al que no piensa como ellos. Y lo más vergonzoso de todo es que, lejos de condenarlo, el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha dedicado a aplaudir y a congratularse públicamente de esos actos de sabotaje contra un evento deportivo internacional que debía ser motivo de orgullo para España.
Esto es lo que nos espera. Que nadie se engañe: cuando gobierna la derecha, cuando el PP, Vox o cualquier otro partido de centro-derecha asume responsabilidades, la izquierda solo sabe hacer oposición en la calle, reventando con violencia lo que no controlan desde el poder. Lo llaman libertad de expresión, lo disfrazan de rebeldía, pero en realidad es un chantaje permanente: o estás conmigo o te atienes a las consecuencias del desorden, la algarada y la coacción.
Pedro Sánchez no solo mira hacia otro lado: alienta y azuza esta deriva con un objetivo muy claro, quedarse con el espacio electoral de Podemos y de su marca satélite. El presidente del Gobierno ha decidido competir en el mismo lodazal, abrazando el discurso del caos y legitimando a los que boicotean, sabotean y atacan la convivencia pacífica de los españoles.
La izquierda, cuando no gobierna, se convierte en un ariete contra el propio Estado de Derecho. No aceptan la alternancia democrática. No aceptan que el pueblo pueda dar su confianza a un partido que no sea el suyo. Y cuando eso ocurre, lo traducen en violencia callejera, disturbios y odio. Esa es su verdadera cara, la que vimos ayer domingo: intolerancia y sectarismo disfrazados de protesta social.
Lo triste es que muchos españoles siguen sin querer ver lo obvio: esto no es un accidente, es un método. Un método de oposición basado en el miedo y en la agitación permanente. Y lo más grave es que Sánchez, en lugar de frenar esta deriva, la aplaude, la legitima y la convierte en estrategia política.
Lo de la Vuelta a España no es un hecho aislado. Es un aviso. Es lo que nos espera cada vez que gobierne la derecha en este país: una izquierda que convierte las calles en trincheras y que justifica la violencia como única herramienta política. Y la gran tragedia nacional es que tenemos un presidente que no solo lo permite, sino que lo celebra.
Miguel Ángel Arranz



