La corrupción normalizada: cuando el PSOE ya ni disimula
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 5 oct
- 2 Min. de lectura

El problema llega cuando el PSOE quita importancia a cobrar mordidas por favores políticos y cuando resta gravedad a pagar dinero en metálico —dinero sin control, dinero opaco— a cargos del partido o a intermediarios de favores. Esto es corrupción en estado puro. Y lo más grave es que pretenden convencernos de que no lo es.
Porque no hay nada más peligroso que un gobierno que intenta normalizar lo corrupto. Que a ojos de todo el mundo intenta hacernos creer que esto no es ilegal, que esto es una práctica habitual, incluso comprensible. Que pagar sobres en efectivo o recibir comisiones personales por facilitar contratos públicos es “parte del sistema”.
Así se destruye una democracia: banalizando lo intolerable. Y ahora veremos cómo la maquinaria de La Moncloa se pondrá en marcha para justificar lo injustificable. Nos dirán que “hay gente que hace lobby”, que “hay profesionales que cobran comisiones por asesorar”, que “es perfectamente legal pagar en efectivo”, que “el dinero metálico es de curso legal”.
Sí, claro. Pero lo que no es de curso legal es la mordida política, el favor pagado, el sobre bajo la mesa. Eso no es economía sumergida: eso es corrupción institucional.
Estamos cruzando una línea muy peligrosa. Cuando se normaliza la corrupción, se criminaliza la honestidad. Se empieza justificando los pagos en efectivo y se acaba señalando al que los denuncia.
España, lamentablemente, está cada vez más cerca de parecerse a esa república bananera donde el dinero compra la conciencia, donde la lealtad al partido vale más que la ley, y donde el poder se mantiene a base de sobres y favores.
Y mientras tanto, nos quieren convencer de que no pasa nada. Que todo es “regular”. Que todo es “legal”.
No. Esto siempre ha sido y siempre será corrupción.
Miguel Ángel Arranz



