Hay más de 30 detenidos por provocar los incendios, pero es el cambio climático.
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 17 ago
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Ya ni se molestan en disimular. Nos toman por tontos, como si no supiéramos leer titulares ni unir las piezas. Arde media España, hay más de 30 detenidos por provocar incendios, y el presidente del Gobierno, tras diez días de vacaciones y un bronceado envidiable, nos habla de pactos climáticos. Otra comisión. Otra cumbre. Otra firma solemne para la foto. Es decir: nada.
Porque nada hay más útil para un político que el “pacto de Estado” vacío. Es la manera más elegante de no hacer absolutamente nada. Se pospone la acción, se diluye la responsabilidad, se reparte la culpa. Todo queda en manos de un “acuerdo” que nunca llega o que, si llega, se convierte en papel mojado.
El problema no es solo que se incendien nuestros montes —con víctimas, con familias afectadas, con pueblos enteros arrasados—. El problema es que desde la Moncloa se responde con manual de comunicación política: la culpa es del cambio climático. Siempre. Da igual que haya 30 detenidos con nombre y apellidos, da igual que existan causas humanas detrás, da igual que se conozca que muchos fuegos se prenden con un mechero y no con un rayo. El guion es inamovible: cambio climático, pacto, foto, titular.
Esto no es gobernar, es marketing político de saldo. Es cubrirse las espaldas con discursos globales, mientras se evita hablar de lo concreto: prevención real, recursos para brigadas forestales, endurecimiento de penas para pirómanos, coordinación entre administraciones. Eso no vende, no da titulares internacionales, no permite posar como salvador de la humanidad.
En definitiva, la tragedia sirve de atrezzo. Nos venden “grandes pactos” mientras seguimos viendo las cenizas. Y al final uno tiene la amarga sensación de que todo esto está escrito en un manual: vacaciones, incendios, pacto climático, foto y vuelta a la rutina. La política del “cómo” y no del “qué"
Miguel Ángel Arranz



