Europa, el mayordomo de Putin y Trump
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 19 ago
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La propuesta de Merz de celebrar en Europa una cumbre entre Putin, Trump y Zelenski no es inocente ni mucho menos casual. Es la antesala de un blanqueo internacional de la figura de Putin, cuidadosamente orquestado con la complicidad de la Unión Europea, siempre dispuesta a obedecer los caprichos de Washington.
Trump lo ha dejado claro en sus declaraciones: su “plan de paz” para Ucrania pasa por ceder territorio a Rusia y dar por bueno el expansionismo de Moscú. Y la UE, como buen convidado de piedra, ya ha aceptado el papel que le han asignado: el que abre las puertas, coloca las banderas y limpia la alfombra roja. Ni decide ni influye, solo ejecuta.
Zelenski, mientras tanto, es el gran engañado de esta historia. Se juega la vida de su pueblo en el frente, pero ya le han escrito el final de su película: será obligado a convocar elecciones que no podrá ganar. Después, lo jubilarán en algún despacho con vistas en la ONU o en otra institución internacional, un retiro dorado para apartarlo del camino sin demasiado ruido.
¿El resultado? Un nuevo presidente ucraniano mucho más pro-ruso, dócil y pactista, dispuesto a entregar lo que Putin exige. Y de paso, Trump podrá apuntarse la medalla de “pacificador” mientras Europa aplaude desde la grada, feliz de que alguien más tome las decisiones por ella.
La historia se repite: la UE, incapaz de liderar nada, queda reducida a lo de siempre: el mayordomo que prepara la mesa para que otros se sienten a cenar. Putin recupera terreno, Trump marca la agenda, y Zelenski queda relegado a una nota a pie de página.
El tablero internacional se recoloca, pero Europa sigue jugando el papel de siempre: la alfombra sobre la que desfilan los verdaderos jugadores
Miguel Ángel Arranz



