España y la Vuelta: una vergüenza internacional
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 7 sept
- 2 Min. de lectura

Lo ocurrido en la Vuelta a España es un auténtico desastre de organización y una vergüenza internacional. La imagen que hemos proyectado al mundo es clara: España es incapaz de organizar un gran evento deportivo sin que se convierta en un caos.
Algunos intentan disfrazarlo de solidaridad con Palestina, pero nada más lejos de la realidad. Aquí no se está demostrando solidaridad, aquí lo que se está mostrando es incapacidad, dejadez y falta de autoridad. No somos capaces de garantizar que una de las citas deportivas más importantes de nuestro país transcurra con normalidad.
Lo que ha ocurrido en el Angliru, con la carrera paralizada por una protesta, demuestra que la seguridad está en manos de nadie y que cualquier grupo puede reventar un acontecimiento nacional sin que pase absolutamente nada.
Y lo peor: la imagen que queda a nivel internacional es la de un país sobrepolitizado, dividido y sin control.
Porque seamos claros: si esto pasara en la gala de los Goya, esos mismos que hoy aplauden las protestas serían los primeros en indignarse. En la alfombra roja, durante la retransmisión en directo, hasta se harían fotos con los manifestantes. Pero en su fiesta privada posterior, donde se mueven los intereses reales, jamás permitirían que nadie les arruinase el festejo. Hipocresía pura.
Pero vayamos al fondo del problema: estos son los mismos que se adhieren a cualquier cosa, a cualquier causa, a cualquier protesta, si con ello consiguen ridiculizar a España. Ni más ni menos. No digo que no haya un porcentaje que realmente crea en lo que está reivindicando, porque lo hay. Pero la gran mayoría no está ahí por Palestina, ni por derechos, ni por justicia social. Están ahí porque la palabra España les duele. Están ahí para reventar todo lo que lleve el nombre de España: la Vuelta a España, un partido internacional, un desfile militar… lo que sea. Cualquier excusa es buena para proyectar al mundo la imagen de un país incapaz, dividido y caótico.
Y lo más grave es que les funciona. Les funciona porque nuestras instituciones miran hacia otro lado, porque el gobierno no asume responsabilidades, porque el dispositivo de seguridad es ridículo y porque hemos normalizado que cualquiera pueda bloquear un acontecimiento internacional sin que haya consecuencias reales.
España no está demostrando empatía. España está demostrando incapacidad. Incapacidad para proteger un evento deportivo, incapacidad para garantizar la normalidad y, sobre todo, incapacidad para defender su imagen internacional.
Hoy, lo que ve el mundo es un país que pierde el control de su propia organización. Y eso es mucho más grave que cualquier pancarta.
Porque el mensaje que lanzamos es uno solo:
“España no puede garantizar que sus grandes eventos deportivos se celebren sin incidentes.”
Un país serio esto no lo permite.
Un país que aspire a serlo, no puede normalizarlo.
Miguel Ángel Arranz



