Entre panfletos y excusas: la forma de gobernar en Alcobendas
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 14 oct
- 2 Min. de lectura

Es alucinante. La alcaldesa de Alcobendas lleva más tiempo intentando convencer a los vecinos de que la tasa de basuras es culpa de Pedro Sánchez que trabajando para intentar amortizarla, reducirla o compensarla con algún impuesto local. Eso, en cualquier manual de gestión pública, se llama lavarse las manos.
Ahora el Ayuntamiento de Alcobendas se dispone a llenar los buzones de panfletos. Pero no para explicar cómo van a revertir esta tasa, ni para anunciar una bajada de otra, ni para proponer una fórmula que mitigue el golpe al bolsillo de los vecinos. No. El objetivo es claro: repetir hasta la saciedad que “esto lo ha impuesto Pedro Sánchez”.
Y, por supuesto, es cierto que esta tasa viene marcada por el Gobierno central. Nadie lo niega. Pero lo verdaderamente ridículo es que mientras unos se escudan en que “es obligatorio”, otros —los que sí saben gestionar— buscan fórmulas locales para aliviar a sus vecinos. Aquí, en Alcobendas, parece que la prioridad es escribir comunicados y preparar campañas de propaganda para salvar la imagen política, no los bolsillos de los ciudadanos.
Porque claro, Rocío Alcántara tiene que dejar bien claro que ella no tiene la culpa, que ella y su amiga Isabel Díaz Ayuso son las buenas de la película y que el malo, el demonio absoluto, es Pedro Sánchez. Ese es el mensaje. No hay gestión, no hay soluciones, no hay medidas compensatorias. Solo hay propaganda.
Y mientras tanto, los vecinos de Alcobendas pagan. Pagan más y reciben menos. Pagan mientras su alcaldesa se dedica a justificar lo injustificable y a practicar el arte de la excusa política. Si de verdad le importara lo que supone esta tasa para los hogares, estaría buscando cómo compensarla, no cómo justificarse.
Pero claro, para eso hace falta gestión, no titulares.
Miguel Ángel Arranz



