El Partido Popular: la oposición que juega siempre con las cartas de Pedro Sánchez
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 29 jul
- 2 Min. de lectura

Si algo ha quedado claro en los últimos meses es que el Partido Popular, con Alberto Núñez-Feijóo
a la cabeza, ha decidido convertirse en el perfecto sparring del sanchismo. No hay debate, polémica o cortina de humo que Pedro Sánchez ponga sobre la mesa que no acabe siendo asumida, amplificada y desgastada por un PP que, lejos de marcar una agenda propia, se limita a seguir el guion que le marca el presidente del Gobierno y su maquinaria propagandística.
Hace una semana, la distracción era el currículum de turno, y toda la oposición bailando alrededor de ese fuego artificial. Hoy, la distracción son los presupuestos, y de nuevo, todo gira en torno a lo que Sánchez quiere que se hable. La realidad de España —la inflación que ahoga a las familias, el paro estructural que no se soluciona, la fuga de empresas, la inseguridad creciente o la pérdida de peso internacional— queda relegada a un segundo plano porque el Partido Popular no se atreve a cambiar el marco del debate. Prefiere entrar en el terreno que Sánchez le pone, por mucho que eso implique dejar intactos los problemas reales que afectan a los ciudadanos.
El error es mayúsculo: una oposición que no marca su propia agenda no es oposición, es comparsa. Pedro Sánchez domina el arte de desviar la atención, y el PP cae una y otra vez en su trampa, incapaz de construir un relato propio que explique qué está pasando realmente en nuestro país. Mientras los ciudadanos esperan soluciones y verdades incómodas, Feijóo y los suyos parecen conformarse con correr detrás de cada señuelo que les lanza Moncloa, como si fueran marionetas políticas en manos del PSOE.
Con esta estrategia, el Partido Popular no sólo demuestra su falta de iniciativa, sino que se convierte en cómplice involuntario de la perpetuación de Sánchez en el poder. Porque una oposición que no marca el debate, que no incomoda al Gobierno y que no explica la verdad de lo que ocurre en España, jamás conseguirá apartar del poder a quien maneja la agenda mediática a su antojo. Y mientras tanto, los problemas reales siguen creciendo, ocultos tras la enésima polémica prefabricada del día.
Miguel Ángel Arranz



