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El jurado de Begoña Gómez y la pataleta socialista

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 26 sept
  • 2 Min. de lectura

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Ya está la caverna socialista con su manual de siempre: cuestionar la justicia cuando no le conviene. Ahora el blanco es la elección de los nueve miembros del jurado popular que tendrán que enjuiciar a Begoña Gómez. Ya empiezan las intoxicaciones: que si los jurados son de Madrid, que si en la Comunidad el 55% votó PP y Vox, que si eso “condiciona” el resultado… El mensaje es claro: si el jurado no es socialista, no vale.


El problema es de una gravedad enorme. Porque, en el fondo, lo que se está sugiriendo es que el sistema democrático de selección aleatoria de jurados, que existe desde hace casi tres décadas en España, no sirve… salvo que garantice la absolución de la mujer del presidente. Eso no es justicia, eso es mafia política.


Ya nos sabemos de memoria la cantinela del PSOE:


  • Si la justicia investiga, es lawfare.

  • Si la justicia imputa, es persecución política.

  • Si el juez no les da la razón, está politizado.

  • Y si hay jurado popular, entonces es que está manipulado por la mayoría política de la Comunidad de Madrid .



Entonces, ¿qué quieren? ¿Un jurado de nueve militantes de la agrupación socialista de Ferraz para que el resultado salga limpito y garantizado? Porque es lo único que les falta por decir abiertamente.


La realidad es tozuda: quien está politizando la justicia es el Partido Socialista con Pedro Sánchez al frente. Porque para ellos la justicia solo es válida si obedece sus intereses. Todo lo demás, lo dinamitan con propaganda.


El juicio a Begoña Gómez será lo que tenga que ser: un proceso judicial con garantías, con pruebas y con la decisión de un tribunal que, en este caso, incluye al pueblo a través del jurado popular. Lo que no puede ser es que el PSOE convierta en un linchamiento político cualquier mecanismo que no controle.


El problema no es la justicia. El problema es un partido que se cree por encima de la ley y que pretende convertir a toda España en un cortijo al servicio de Moncloa.


Miguel Ángel Arranz

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