top of page

El humo de los incendios y las brasas de la corrupción

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 23 ago
  • 3 Min. de lectura

ree

Aquí, en España, hay silencios que lo dicen todo. Y uno de esos silencios atronadores es el del Gobierno de Pedro Sánchez.


No ha pedido ninguna explicación sobre el gran apagón. Ninguna explicación sobre la DANA que destrozó infraestructuras, negocios y hogares. Ninguna explicación sobre absolutamente nada.


Pero ahora, casualmente, cuando llega septiembre y con él el peor calendario judicial para el Ejecutivo —un otoño en el que empiezan a abrirse procedimientos clave por corrupción—, resulta que Pedro Sánchez va a exigir explicaciones… pero solo sobre los incendios. ¿Por qué? Porque los fuegos han golpeado, sobre todo, a comunidades gobernadas por el Partido Popular. La oportunidad es perfecta: montar la cortina de humo definitiva para tapar el desastre judicial que viene.


Lo veremos en los próximos meses:


  • Comisiones de investigación.

  • Declaraciones solemnes.

  • Portadas cuidadosamente alineadas.

  • Medios afines amplificando cada rueda de prensa, cada comparecencia, cada sospecha.



Se intentará estirar el chicle todo lo posible. No para prevenir nuevos incendios, no para encontrar soluciones reales, sino para alargar el debate, dilatarlo y ocupar el espacio informativo que, en unas semanas, debería estar dedicado a explicar los casos judiciales que afectan al entorno de Pedro Sánchez.


Los ciudadanos ya conocemos esta estrategia: distracción. Un Gobierno que no comparece por la DANA, que calla por el apagón, que rehúye cualquier autocrítica, pero que, cuando huele oportunidad para señalar al adversario, activa toda la maquinaria política y mediática.


Pero aquí hay que decirlo claramente: el Partido Popular tampoco está a la altura. Fiel a su costumbre entrará al trapo.

Sánchez marca los temas, los titulares, los escenarios, y el PP responde exactamente en los términos que Moncloa desea. Discute sobre lo que el Gobierno quiere discutir, no sobre lo que los ciudadanos necesitamos saber.


El resultado es previsible: un circo mediático perfecto, con dos actores principales enfrentados ante las cámaras… mientras los problemas reales permanecen intactos.


Ni Pedro Sánchez tiene el menor interés en encontrar soluciones, ni el PP parece tener voluntad de cambiar el marco. Uno necesita alargar el ruido; el otro, alimentar el humo para que, llegado el momento, heredar el poder sin tocar nada de fondo.


Aquí está la verdadera trampa: el control del debate público.



Moncloa sabe perfectamente qué titulares abrirán informativos. Sabe que los grandes medios alineados repetirán el mensaje y que el PP, como siempre, morderá el anzuelo.

Mientras tanto, nadie hablará de las verdaderas prioridades:


  • Las responsabilidades sobre el apagón.

  • Las gestiones fallidas de la DANA.

  • Y, sobre todo, los casos de corrupción que acechan al Gobierno a partir de septiembre.


El humo mediático será tan espeso que costará ver las llamas de la corrupción que arden en paralelo. Y esa es, exactamente, la intención.


La clave ahora es no dejarnos arrastrar. No asumir que los debates que Moncloa pone sobre la mesa son los debates que nos interesan. No conformarnos con titulares que suenan contundentes, pero que solo esconden la verdad.


El verdadero interés de unos y otros no es solucionar los problemas:


  • Pedro Sánchez necesita ganar tiempo, tapar los procedimientos judiciales y sostener el relato.

  • El Partido Popular necesita mantener viva la corrupción ajena para acercarse a La Moncloa, sin cambiar nada esencial.


Y en medio, nosotros, los ciudadanos, asfixiados por titulares de humo que no arreglan ni el presente ni el futuro.


Miguel Ángel Arranz

bottom of page