Del veto en Barcelona a las Fuerzas Armadas a la súplica de escolta militar: la doble moral de Colau
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 2 oct
- 1 Min. de lectura

Ada Colau es el ejemplo perfecto de la hipocresía política que carcome a la izquierda de este país. La misma Colau que en su momento exigía expulsar los cuarteles militares de Cataluña, la misma que se vanagloriaba de vetar la presencia del Ejército en salones educativos y ferias de Barcelona, ahora se desvive por pedir la protección de las Fuerzas Armadas. Pero claro, no para la ciudadanía ni para la seguridad nacional, sino para su ridícula expedición rumbo a Gaza.
¿Qué sentido tiene mandar una embarcación de juguete a una zona en conflicto, salvo el de hacerse la foto y alimentar titulares? Ninguno. La operación no aporta nada en términos de ayuda real, ni en logística ni en seguridad. Es simple teatro político. Pero cuando el postureo se topa con la realidad, ahí aflora la contradicción: los mismos que despreciaban al ejército, ahora claman por su paraguas protector.
Ésta es la izquierda que padecemos: la que vive instalada en la pancarta, en el espectáculo, en la demagogia fácil. Siempre contra todo lo que huela a España, siempre en guerra contra lo que garantiza la defensa de todos, hasta que les toca a ellos. Entonces cambian de chaqueta sin rubor y reclaman lo que antes insultaban.
Al final, la doble moral es su bandera. La coherencia no existe. Lo único que importa es mantener el foco mediático, aunque para ello haya que utilizar al ejército que antes querían borrar del mapa. Y esa es la izquierda caviar que hoy marca agenda en este país: ruido, teatro y pura contradicción.
Miguel Ángel Arranz



