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De turistas a mártires: los de la flotilla ya se preparan para llorar en los platós

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 7 oct
  • 2 Min. de lectura

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Joder, lo cara que nos ha salido la flotilla. Para nada. ¿Qué ha hecho, aparte de darse autobombo? No ha servido absolutamente para nada. Y todavía tendrán la jeta de decir que gracias a ellos, a sus “presiones” y a su “intervención humanitaria”, se ha iniciado un proceso de paz en Gaza y en Israel. Es todo mentira. Es todo autobombo, autocomplacencia y protagonismo barato.


El propio Ministerio de Exteriores ha admitido que pagó los billetes de avión de los españoles de la Flotilla para “agilizar su salida” de Israel. Traducido al lenguaje real: hemos pagado entre todos los españoles los caprichos de cuatro activistas de plató, que fueron allí a montar su espectáculo político y que, cuando se complicó la cosa, hubo que repatriar con dinero público.


No ha habido resultados, ni acuerdos, ni soluciones. Solo titulares, fotos, discursos de falsa épica y el ego desbordado de quienes viven del relato y no de los hechos. Lo que no puede ser es que ahora el Ministerio de Exteriores —que no deja de ser el bolsillo de todos los contribuyentes— asuma el coste de la broma, igual que ya pagamos toda la bobada de la flotilla.


Todo esto no ha sido más que una cortina de humo, una maniobra de distracción perfectamente calculada para internacionalizar la opinión pública y no hablar de lo doméstico, de lo que realmente preocupa a los españoles: el paro, la inflación, la vivienda, la inseguridad y la descomposición institucional.


Y, al menos, bueno… algo nos ha servido. Nos ha ayudado a ponernos al día con las nuevas coreografías del “charismo” y el “perroflautismo” en las diferentes manifestaciones. Todo un despliegue de pancartas, consignas y bailes sincronizados al ritmo del postureo político.


Porque, además de lo que nos ha costado mandar allí un buque —que para eso sí les interesa el Estado español—, ahora también tenemos que pagarles el billete de vuelta. Es decir, carita nos ha salido la excursión de la flotilla. Una excursión ideológica con final subvencionado y aplauso garantizado.


Y lo mejor está por venir. En los próximos días veremos a todos estos de la flotilla paseándose por los medios de comunicación afines, contándonos su “hazaña” como si hubiesen sido presos políticos durante años. Harán su gira de entrevistas, se victimizarán y se presentarán como héroes del Mediterráneo.


Pero conviene recordar algo: los que sí estuvieron realmente secuestrados durante días fueron los que secuestraba ETA. Aquellos que sufrieron el terror, el miedo y el silencio cómplice de muchos de los que hoy van de abanderados de la libertad. Porque, curiosamente, cuando ETA mataba y secuestraba, estos mismos no salían a manifestarse ni a defender los derechos de las víctimas.


Hoy, en cambio, se disfrazan de defensores de causas justas mientras viven de su propio relato. Y encima, lo pagamos todos.


Lo siguiente, en todos los ayuntamientos afines solicitud para nombrar la " Plaza de la flotilla".Al tiempo


Miguel Ángel Arranz

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