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Cazar para sobrevivir

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 4 nov
  • 2 Min. de lectura

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Hay una cosa que el Partido Popular no ha aprendido todavía —y que el Partido Socialista domina a la perfección—: la caza política. Porque sí, esto no va de ética, ni de verdad, ni de justicia. Va de olfato, de instinto depredador, de saber cuándo una presa está herida y lanzarse a degüello hasta verla caer.


El PSOE de Sánchez no gobierna: devora. No razona, destruye. No debate, ejecuta. Y lo hace con una precisión quirúrgica. Cuando cogen un caso, no lo sueltan. Cuando encuentran una fisura, no descansan hasta convertirla en un abismo. Lo de Mazón no es casualidad, es método. Un patrón repetido mil veces. Localizan al enemigo, fabrican el relato, saturan los medios y esperan. No importa si es cierto o no. Lo importante es erosionar, desgastar, debilitar.


Y ahí es donde el PP siempre cae como un ingenuo. Titubea. Pide explicaciones. Abre comisiones. Pide tiempo. Y en ese tiempo —ese maldito tiempo que el PSOE nunca concede— la presa se desangra. Dimite, se hunde, desaparece. Y el Partido Popular, otra vez, se queda mirando, con su proverbial torpeza, mientras la izquierda ya celebra el siguiente trofeo.


Porque el PSOE no busca limpiar la política; busca eliminar adversarios. Su moral es selectiva, su indignación, programada. No les importa la verdad, les importa la narrativa. Mazón ha sido el último ejemplo: una caza bien dirigida, donde el relato ha importado más que los hechos.


Y que nadie se equivoque: el siguiente nombre ya está escrito. Se llama Isabel Díaz Ayuso. Y el ruido ya ha empezado. Están preparando el terreno, como siempre: filtraciones, titulares ambiguos, medias verdades, insinuaciones. Y mientras el PP sigue buscando el “momento adecuado para responder”, el PSOE ya está en la fase final de su operación.


Porque los socialistas, por lo que sea —por instinto, por cinismo o por pura falta de escrúpulos—, no sueltan la presa hasta ver rodar la cabeza. Y si se han empeñado en que sea la de Ayuso, cuidado, mucho cuidado. A este paso, y con un Partido Popular tan lento, tan tibio, tan blando, no será cuestión de si lo consiguen, sino de cuándo.


Y entonces, cuando caiga otra cabeza, volverán a repetir la liturgia: hablarán de regeneración, de responsabilidad, de “dar ejemplo”. Pero todos sabremos lo que en realidad habrá sido: una ejecución política más, firmada por el PSOE y tolerada —otra vez— por la cobardía del PP.


Miguel Ángel Arranz

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