top of page

Cada escándalo de corrupción del PSOE trae un nuevo plan de vivienda fantasma

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 21 sept
  • 2 Min. de lectura

ree

La cronología de anuncios de Pedro Sánchez en materia de vivienda es la radiografía de un presidente que gobierna a golpe de titular y engaño. Desde 2018 hasta 2025, el guion se repite como un mal chiste: cada vez que el PSOE se ve hasta el cuello en casos de corrupción, Sánchez aparece con un nuevo “plan histórico” de vivienda. Todo propaganda, cero ladrillos.

ree

Las 100.000 casas prometidas nunca se construyeron. Las 50.000 viviendas del Sareb jamás llegaron a las familias. Los bonos de alquiler son un laberinto burocrático que se pierden entre papeles y las líneas de avales solo benefician a unos pocos. Cada anuncio suena grandioso, pero se evapora antes de dejar una sola llave en la mano de un joven o una familia trabajadora.


El RDL de 2018 se estrelló en el Congreso, el de 2019 fue una reforma cosmética, la gran Ley de Vivienda de 2023 ha creado más inseguridad jurídica que soluciones, y los miles de millones del PRTR se diluyen en titulares que se reciclan cada vez que Moncloa necesita tapar otro escándalo.


Lo más grave no es solo la falta de resultados, es el descaro: Sánchez usa la vivienda como cortina de humo para encubrir la podredumbre de su Gobierno. Cada vez que aparece un caso judicial, un nuevo fraude o una denuncia de corrupción, el presidente saca de la chistera un plan fantasma de viviendas que nunca llegan. Fotos, ruedas de prensa y promesas huecas. Realidad, ninguna.


La vivienda, que debería ser un derecho básico, ha sido prostituida como herramienta propagandística. Bajo Sánchez no hay ni política social ni compromiso con los jóvenes, solo humo, escenarios de cartón piedra y titulares reciclados. Una estafa política en toda regla: sin ladrillos, sin llaves y sin soluciones.


Miguel Ángel Arranz

bottom of page