Ay!! Richard
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 28 oct
- 2 Min. de lectura

Hace apenas unos meses, la izquierda “caviar”, esa que confunde el activismo con posar en un plató, se llenaba la boca presumiendo de que Richard Gere había elegido España como residencia. Era, decían, la prueba de que este país era moderno, acogedor, atractivo para el capital extranjero. “España es un ejemplo de convivencia, de bienestar y progreso”, repetían entre copa y canapé.

Pero hoy, que Gere se va, los mismos que le aplaudían le señalan con el dedo. Ahora resulta que ya no es un símbolo de modernidad, sino un evasor fiscal más. Lo mismo que ayer era motivo de orgullo nacional, hoy es un villano neoliberal. Y todo porque —¡sorpresa!— no quiere que el Estado le saque hasta el último euro.
Esa es la doble moral de la izquierda de salón: aplauden la riqueza mientras se disfraza de solidaridad, pero la repudian en cuanto recuerda que paga más de la cuenta. España es maravillosa… siempre que el dinero lo ponga otro.
Y luego está la doble moral del propio Richard Gere, tan dado a los discursos sobre justicia social, refugiados y desigualdad, mientras huye del país por pagar un 35% más que en EE.UU de impuestos. Claro, Trump es el demonio, el capitalismo es perverso, pero cuando se trata de tocar el bolsillo, Estados Unidos ya no es tan malo, ¿verdad, Richard?
Lo cierto es que ni Gere ni sus admiradores progres creen en lo que predican. Ni unos ni otros viven en la España que ellos mismos venden. Viven en su burbuja moral: Gere se refugia en su fortuna y ellos en su hipocresía.
Así que menos lecciones y menos postureo. Si Gere se va por impuestos, que lo diga sin complejos. Y si la izquierda se siente traicionada, que deje de hacer de cada millonario su icono político. Porque lo de Gere no es más que otro espejo de lo que somos: un país donde el dinero espanta y la incoherencia gobierna.
Miguel Ángel Arranz



