Alcobendas: cuando los excrementos de perro tienen más control que los políticos
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 7 nov
- 2 Min. de lectura

Alcobendas avanza.
Avanza hacia un futuro brillante, tecnológico, vanguardista: un futuro donde los ciudadanos pagarán impuestos para que un laboratorio privado analice la caca de un perro.
Esto sí que es progreso.
Esto sí que es innovación.
Esto sí que es política de altura.

El partido del exalcalde Aitor Retolaza, tras más de dos años sin aportar absolutamente nada al municipio —salvo ocupar un sillón con un salario digno de un ministro—, por fin ha encontrado su bandera: el Registro de ADN Canino.
Sí, queridos vecinos: su gran contribución es convertir a Alcobendas en la primera ciudad de Europa donde la mierda tiene más trazabilidad que los contratos públicos.
Pero vayamos al detalle, porque el delirio merece ser diseccionado con precisión quirúrgica.
Colectivizar el incivismo: el nuevo deporte municipal
Si un vecino no recoge la caca de su perro, ¿qué hacemos? ¿Multarlo? ¿Campañas de civismo? ¿Refuerzo de limpieza? No, no. ¡Mucho más sofisticado!.
Lo que hacemos es hacer pagar a todos los vecinos el análisis clínico que determine de quién es el regalito.
Un plan brillante: cuanto más incívicos sean cuatro, más negocio para las clínicas privadas.
Una forma preciosa de redistribución inversa: del bolsillo público al laboratorio.
Operación Caca: logística, ciencia y custodia
Por supuesto, hay preguntas menores que nadie responde:
¿Quién va a recoger las muestras?
¿La Policía Local? ¿Se imaginan al agente anotando en el parte: “Intervención: recogida de hez sospechosa”?
¿El Servicio de Limpieza? ¿Con un furgón rotulado como Unidad Especial de Restos Biológicos?
Y luego viene lo mejor: garantizar la cadena de custodia.
Una caca mal recogida, mal transportada o mal archivada y adiós multa.
Imaginen el expediente administrativo:
“Se declara nula la sanción por contaminación cruzada de excremento”.
Ciencia avanzada.
Para que esto funcione, claro, hay que tener muestras de sangre de todos los perros de Alcobendas.Miles.Pinchazo va, pinchazo viene. Una experiencia inolvidable.
¿Quién lo hará?
¿Veterinarios privados?
¿Personal municipal?
¿Una unidad móvil de extracción sanguínea para mascotas?. Todo sea por la causa.
Y mientras tanto… 50.000 euros bien cobraditos. tranquilos: mientras este disparate se despliega, hay algo que sí funciona como un reloj suizo.
El sueldo.

Esos 50.000 euros que se embolsa el señor Retolaza por no aportar absolutamente nada más que esta ópera fecal.
Eso sí que es eficiencia.
Eso sí que es gestión.
Eso sí que es ADN, pero del bueno: ADN del dinero público, siempre fluyendo hacia la misma dirección.
Os dejo por aquí el correo de la alcaldesa de Alcobendas, esa ciudad que se persiguen más las mierdas de perro que a los "okupas" por si queréis mandarle vuestra opinión:
Miguel Ángel Arranz



