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2027: la cuenta atrás de la nada

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 28 sept
  • 2 Min. de lectura

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Quizá el Partido Popular y Vox, el señor Feijóo y el señor Abascal, deberían empezar a hacerse una pregunta incómoda: ¿qué hacer después del 2027? Porque la impresión es clara: están vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. Y, con la deriva actual de la oposición, no están haciendo absolutamente nada para que los españoles les consideren una verdadera alternativa de poder.


Hoy por hoy, el PP y Vox no representan una opción sólida, sino una copia barata y sin carácter de la peor política que hace Pedro Sánchez. El problema es que no hay propuestas, no hay horizonte, no hay proyecto de país. Solo hay improvisación, seguidismo y postureo mediático. Van al rebufo de lo que marca la agenda de Moncloa, de lo que Sánchez quiere que se hable, sin ser capaces de forjar un relato propio ni de sostener un discurso más allá de dos o tres titulares.


Cuando parece que el Partido Popular se aferra a un tema, cuando da la sensación de que al fin va a plantar batalla, la cosa se diluye en cuestión de días. Sin continuidad, sin estrategia, sin firmeza. Incapaces de construir una narrativa duradera, terminan convirtiéndose en figurantes dentro del propio guion que escribe Pedro Sánchez. Mientras tanto, el PSOE sí sabe marcar el ritmo, generar agenda y manejar los tiempos. La Moncloa convierte cada polémica en oportunidad, cada crisis en cortina de humo, cada ataque en un trampolín para polarizar y dividir.


Así las cosas, la gran incógnita no es si España necesita un cambio —porque lo necesita, y de manera urgente—, sino si existe realmente una alternativa creíble capaz de hacerlo. Y la verdad es que, aunque Feijóo y Abascal crean que su momento llegará en 2027, la realidad es otra: nada garantiza que los españoles les den la llave de ese cambio. Porque hoy por hoy, ni convencen ni ilusionan.


El problema es grave: tenemos un gobierno que destroza instituciones, degrada la democracia y coloca al país en manos de la propaganda. Y en frente, una oposición sin fuerza, sin pulso y sin proyecto. Una oposición que no convence, que no arrastra, que no seduce. Una oposición que, más que un contrapeso, es un eco apagado de lo que dicta Sánchez desde la Moncloa.


Si PP y Vox no despiertan, si no construyen un relato sólido y un proyecto claro, quizá en 2027 no tengan que pensar en cómo gobernar, sino en cómo sobrevivir políticamente a la irrelevancia en la que ellos mismos se están hundiendo.


Miguel Ángel Arranz

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